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martes, 24 de abril de 2018

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Complicidades
Prohibidme, please
Carlos Marzal

Prohibidme, por favor. Retirad mis artículos y libros del mercado. Secuestrad de forma preventiva la primera edición de mi nueva novela. Declarad mi último poemario levemente inconstitucional (o inconstitucional por completo). Escandalizaos de mis títulos, o de mi sintaxis, que puede considerarse un atentado contra muchas minorías, si no contra todas, por tratar de mantener las repulsivas reglas ortográficas de la no menos repulsiva institución represora de la Real Academia Española de la Lengua. O al contrario, tomadme como adalid de la lucha verbal en favor de la libertades de las minorías oprimidas. Grouchomarxistamente, poseo una serie de principios morales inamovibles, pero, si no resultan útiles a la hora de promocionar mi obra, estaré encantado de modificarlos, también de forma inamovible, por supuesto.
Estoy seguro de que un servidor sería un excelente mártir de la cultura nacional, e internacional incluso. Me veo muy censurable, muy punible, muy condenable. Creo que ya tengo una edad adecuada para que me tomen por un artista iconoclasta multimedia, ya que no sólo practico la caduca disciplina de la literatura, sino que mis creaciones pueden considerarse transversales. Pinto, esculpo, filmo, canto con la palabras, todo a la vez, y mis constructos totalizadores se difunden en las redes sociales.
Qué bien me vendría, digamos, ser el capricho de la causa pensionista, o de la feminista, o de la elegetebeísta. No me importaría firmar todo lo habido y por haber, a partir de mañana, con mi sonoro pseudónimo: El Niño de las Mareas. La verde, la blanca, la roja, la del arco iris. Marzalito de todos. O de Ninguno. ¿A quién hay que ofender en este país para que a uno lo transformen en un fenómeno de ventas? ¿A quién hay que untarle en la tostada la mantequilla de la indignación, para que me conviertan en un maldito con consecuencias inmediatas en las listas de los más vendidos?
Ya tengo compuesto el Himno de Tabarnia (que puede llamarse Himna, si hace al caso). Arranca, con coros wagnerianos, como sigue: Excluidos y excluyentes, catalanes consecuentes/ de la Tabarnia industrial, /nueva patria vieja altiva, /y federal. Con bastante tachín, tachín, y su poco de aserejé, y su pizca de Chumba chumba.
Me veo esplendoroso como el primer poeta en el exilio de la Generación de la Experiencia. Presidente de la Academia Verdadera de la Verdadera Lengua. Elegiría vivir en un pequeño palazzo veneciano, de no más de mil quinientos metros cuadrados, cuyo alquiler se pagaría mediante un crowdfunding de los generosos empresarios editoriales europeos. Sería la Casa del Poeta, la Casa del Traductor, la Casa del Artista Perseguido. La Casa de Todos y Todas. En alguna de las plantas del palazzo, acondicionaría unas literas, para acoger a un selecto grupo de creadores insobornables. Qué mono voy a estar con mi lacito rosa en la solapa del abrigo, dando recitales por plasma, urbi et orbi, mientras viajo en góndola por el Gran Canal.
Paco Marhuenda y Eduardo Inda, me defenderán en la Sexta Noche, mientras Xavier Sardá y Loreto Ochando piden para mí la guillotina. O al revés. El caso es esa quincuagésima edición de mi apabullante Que nos den un poco a todos.



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miércoles, 11 de abril de 2018

LA ORACIÓN COMPUESTA. INTRODUCCIÓN. 3º ESO

Copio este fragmento de una  de las novelas hispanoamericanas más importantes del siglo xx como ejemplo de la complejidad a la que puede llegar la sintaxis del discurso.


"En cuanto a mí, desde que Gian-Carlo me hubiese llevado al Grand Ticino, prefería este restaurante a cualquier otro, por la índole de sus parroquianos, desde luego, pero además porque estaba situado en un barrio que me descansaba del barullo y la turbamulta de las zonas de la urbe en donde buscaba, cada mañana, los libros y revistas que necesitaba. El aprendiz de arquitecto que en mí vivía se interesaba grandemente por New York era imposible que fuese de otro modo, pero, más que nada, por lo que llamaba su aspecto teratológico. Ahí se planteaban, por vez primera, problemas sin precedente en la historia de la arquitectura; pero, en lo hecho, en lo visible y tangible, era la ciudad una ilustración de todo lo que no debía hacerse en un futuro regido por alguna sensatez urbanística. Aquello tenía garra, atmósfera y carácter, indudablemente; pero su innegable poder de seducción le venía de lo fenomenal, tumultuoso y desorbitado. Era urbe que sacaba de quicio valga la manida expresión, y llegaba yo a preguntarme cómo había hombres que pudiesen vivir normalmente (desayunando, leyendo, soñando, haciendo el amor) donde todo se oponía al encuentro del hombre consigo mismo en una aglomeración de construcciones dispares, de casas sin estilo y de otras que eran revoltijos de todos los estilos del pasado, alineadas por destino aleatorio a lo largo de calles donde el peatón desaparecía, en esencia y existencia, arrastrado, zarandeado, atontado o apresurado por una multitud en perpetua carrera. Y los famosos rascacielos a veces hermosos, cuando se les consideraba como unidades sin contexto se erguían en medio de todo ello como mundos cerrados, ufanos de sí mismos, aislados en su propia unicidad,  en un en sí, para sí”, podría decirse usándose del término hegeliano que desconcertaba cualquier apetencia o necesidad de armonía. Nada tenía este rascacielos que ver con el otro, clausurando a los humanos en sus entrañas egoístas de mundo aparte, con vías verticales de sótano a techo, cuyas calles interiores se adicionaban, unas sobre otras, sin salida posible a lo circundante. No había continuidad, comunicación ni vínculos entre esas moles de concreto armado, aluminio, cristal, elevadas hacia un cielo siempre turbio de nubes, vapores, relentes químicos, respiro de millones de vehículos moles aisladas, adustas, duras a pesar de uno que otro adorno obra de arquitectos que, centrando su atención en un solo problema de espacio o de altitud, de utilidad o de funcionalismo, se habían preocupado bien poco de lo que hubiese al lado, no pensando siquiera (como en el siniestro Down-Town  de las finanzas y de los bancos) en la angostura de las calles donde habrían de plantar sus mausoleos tristes, sus ziggurats  erigidos a la gloria del Provecho, calles en las cuales el transeúnte se sentía preso, oprimido, angustiado, por la sensación de que, arriba, se iban a cerrar las comisas sobre su cabeza en un desplome apocalíptico que habría de abismar unas aceras invadidas por la noche (noche salida de las construcciones mismas) a las tres de la tardeNo era ésta, por cierto, la Ciudad Futura, la Ciudad Radiante, que hubiese soñado mi maestro Le Corbusier. New York, caos, torbellino, amasijo, mesa revuelta, cajón de sastre, era todo lo contrario. Y a esto, para colmo, se unía la Publicidad todopoderosa, invasora, ocupante, por derecho de corso, de toda superficie, de todo espacio disponible acaso despejado, acaso respirable con sus agresiones perpetuas, sus admoniciones, advertencias, gritos de alarma, insinuaciones, slogans, jingles,  apremios y requerimientos: Cómpreme, prefiérame, exíjame, decídase por mí, no se deje engañar, sepa lo que le conviene, no sea obsoleto, mírese en el espejo, obsérvese a sí mismo; a Usted señalo, sí, a Usted, inocente de los peligros que sobre usted se ciernen y te crees acaso que eres el junco pensante de Pascal, portento de la Creación, medida de toda cosa y Criatura Electa del Señor,  cuando (acaso sin saberlo) estás aquejado de alopecia, hiperclorhidria, piorrea, halitosis, dispepsia, impotencia prematura, timidez congénita, úlceras en puerta y pies de atleta, con el breakdown  a corto plazo."

                             ALEJO CARPENTIER          La consagración de la primavera (1978) Capítulo 22.

martes, 20 de marzo de 2018

NICASIO URBINA: ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE CIEN AÑOS DE SOLEDAD Y LA CASA DE LOS ESPÍRITUS


Resultado de imagen de gabriel garcia marquez cien años de soledadResultado de imagen de isabel allende la casa de los espiritus



Copio aquí el enlace para que leáis este artículo:
http://homepages.uc.edu/~urbinan/lacasadelosespiritusyciena%C3%B1os.htm

miércoles, 14 de marzo de 2018

RESUMEN SINTAXIS. CLASES DE DAVID MERINO

Análisis sintáctico oracional by CARMEN LUISA MARTÍNEZ MARZAL on Scribd

CORTÁZAR Y EL LENGUAJE.

Rayuela: Capítulo 68

[Fragmento - Texto completo.]
Julio Cortázar

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
FIN

sábado, 10 de marzo de 2018

NOAM CHOMSKY


Noam Chomsky, en su despacho de la Universidad de Arizona en Tucson.


   El suplemento del El País, BABELIA, recoge este fin de semana una entrevista y artículos dedicados al lingüista norteamericano. Cuando estudié en la Facultad recuerdo el interés que suscitó en mí, mientras que al parecer, entre mis profesores, era casi un apestado. Es curioso pensar cómo, con el tiempo, no solo Chomsky sigue vivo física e intelectualmente sino que aquellos que lo ningunearon no se sabe muy bien hoy dónde están.
Recomiendo la lectura.

https://elpais.com/cultura/2018/03/06/babelia/1520352987_936609.html



jueves, 8 de marzo de 2018